Vivir con baja visión supone enfrentarse a dificultades que van mucho más allá de “ver un poco peor”. Leer, reconocer un rostro, cocinar, desplazarse con seguridad, utilizar el teléfono móvil o realizar determinadas tareas cotidianas pueden convertirse en auténticos retos.
Sin embargo, tener baja visión no significa que no haya nada más que hacer.
En Yanguas Ópticos & Audición llevamos años trabajando para ayudar a las personas con baja visión a aprovechar al máximo su resto visual y mantener la mayor autonomía posible. Hoy damos un paso más en ese compromiso formando parte de la red de centros colaboradores de la Fundación ONCE Baja Visión (FOBV).
Una colaboración que nos permite seguir acercando a nuestros pacientes atención especializada, recursos y soluciones adaptadas a sus necesidades.
¿Qué es la Fundación ONCE Baja Visión?
La Fundación ONCE Baja Visión nace para dar respuesta a una realidad que afecta a miles de personas: aquellas que tienen una pérdida visual importante que condiciona su vida cotidiana, pero que no cumplen los requisitos de discapacidad visual necesarios para afiliarse a la ONCE.
Su objetivo es contribuir a mejorar su calidad de vida mediante orientación, recursos, apoyo especializado, accesibilidad y soluciones que favorezcan su autonomía personal.
La iniciativa está creciendo rápidamente. En junio de 2026, la Fundación anunció que ya había superado las 1.000 personas beneficiarias y que continuaba ampliando su red de centros colaboradores especializados en baja visión.
¿Qué entendemos por baja visión?
La baja visión se produce cuando existe una limitación visual importante que no puede corregirse completamente con gafas convencionales, lentes de contacto, tratamiento médico o cirugía y que dificulta la realización de actividades de la vida diaria.
No todas las personas con baja visión ven de la misma manera.
Algunas pueden experimentar una importante pérdida de agudeza visual; otras, una reducción del campo de visión, dificultades para distinguir contrastes, problemas frente a los cambios de iluminación o una combinación de diferentes alteraciones.
Enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la retinosis pigmentaria, el glaucoma, la retinopatía diabética o determinadas patologías del nervio óptico pueden encontrarse detrás de algunos casos de baja visión.
Por eso, cada persona necesita una valoración individualizada.
¿Qué significa que Yanguas sea centro colaborador?
La Fundación ONCE Baja Visión ha creado una red nacional de centros especializados en optometría y baja visión con el objetivo de facilitar a sus beneficiarios el acceso a profesionales y soluciones especializadas.
Para formar parte de ella no basta con ofrecer un servicio de baja visión.
La Fundación establece un protocolo de evaluación mediante el que valida aspectos como la formación y experiencia de los profesionales, el equipamiento especializado disponible y los protocolos de atención del centro.
Por eso, para nosotros formar parte de esta red supone un reconocimiento a algo en lo que llevamos mucho tiempo trabajando: ofrecer una atención especializada, rigurosa y personalizada a las personas que conviven con una pérdida visual significativa.
Además, las personas beneficiarias de la Fundación ONCE Baja Visión pueden acceder en los centros colaboradores a condiciones económicas especiales, con un 20 % de descuento en sus productos y servicios, según establece actualmente la Fundación.
¿Cómo podemos ayudar a una persona con baja visión?
Cuando una persona llega a nuestra consulta de Baja Visión, el objetivo no es únicamente saber cuánto ve.
Queremos conocer qué necesita volver a hacer o qué actividad le está resultando difícil.
¿Leer un libro o el periódico?
¿Ver mejor la televisión?
¿Reconocer caras a cierta distancia?
¿Utilizar el ordenador o el teléfono móvil?
¿Realizar una afición?
¿Desenvolverse con mayor seguridad y autonomía?
A partir de una evaluación especializada estudiamos su resto visual y sus necesidades para determinar qué estrategias o ayudas pueden ser más adecuadas.
Dependiendo de cada caso, pueden valorarse diferentes ayudas ópticas, electrónicas y soluciones para mejorar la iluminación, el contraste, la ampliación o el aprovechamiento del campo visual.
Porque en baja visión no existe una solución universal. Lo importante es encontrar aquella que resulte realmente útil para la vida de cada persona.
Baja visión: todavía hay mucho por hacer
Una de las ideas que queremos ayudar a cambiar es ese frecuente “ya no se puede hacer nada” que escuchan algunas personas cuando una enfermedad ocular ha provocado una pérdida de visión irreversible.
Quizá no siempre sea posible recuperar la visión perdida, pero eso no significa que no podamos trabajar con la visión que permanece.
La optometría especializada en baja visión puede tener un impacto muy significativo en la autonomía y calidad de vida de las personas. Precisamente por ello, la Fundación ONCE Baja Visión está impulsando esta red de centros colaboradores para facilitar el acceso a una atención especializada y con criterios homogéneos de calidad.
Además, en junio de 2026 la Fundación y el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas firmaron un acuerdo para reforzar la información sobre baja visión, la sensibilización y el apoyo a las personas que conviven con una pérdida visual significativa.
Estamos a tu lado
En Yanguas Ópticos & Audición somos especialistas en Baja Visión y centro colaborador de la Fundación ONCE Baja Visión.
Si tú o alguien de tu entorno convive con una pérdida visual que dificulta sus actividades cotidianas, podemos estudiar su caso, valorar su resto visual y buscar las ayudas que mejor se adapten a sus necesidades.
A veces, el objetivo no es volver a ver como antes, sino descubrir cómo aprovechar mejor la visión que todavía tenemos.
Y en ese camino, queremos acompañarte.
Yanguas Ópticos & Audición
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